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El valor de cumplir una promesa

En 1 Samuel 1, se narra la historia de Ana, una mujer que tenía todo para ser feliz, un esposo que la amaba, una buena posición económica; PERO le faltaba un hijo. Fue tanto su dolor y su deseo de ser madre y no poder realizarlo que le hizo una promesa a Dios: “dame un hijo y lo dedicare a Ti”.

E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza. 1 Samuel 1:11
Creo que la enseñanza en esta historia no es el hecho de que Dios halla escuchado su clamor y le diera un hijo; lo extraordinario es que Ana, CUMPLIÓ SU PROMESA.
Y fue mucho mas allá, ella le prometió a Dios que lo dedicaría a Él. Ana podía haber cumplido su promesa de muchas formas: asegurándose de que el niño creciera dentro de las enseñanzas de las Escrituras, criándolo en el temor de Dios, haciendo de él un hombre de bien; pero no hizo solamente eso, Ana fue muchos más allá, literalmente lo dedico al servicio a Dios, ¡lo entrego al templo cuando tenia aproximadamente 2 años!. ¿Te puedes imaginar el dolor que sintió en su corazón al dejar a su único hijo en el templo y el enorme valor y amor que necesito para hacer esto? Y aún así, Ana no antepuso sus sentimientos, sus necesidades, sus deseos, ella cumplió la promesa que hizo a Dios.
Pero Dios es bueno y recompenso el valor y la integridad de Ana de dos formas: le dio mas hijos e hijas y ese niño se convirtió en uno de los hombres mas importantes de la historia de Israel, el profeta Samuel, último juez y quien fue encargado de ungir a los dos primeros reyes de Israel: Saúl y David.
Muchas veces queremos algo con tantas ganas, con tanta fuerza, que consideramos la idea de ofrecerle a Dios un intercambio: “si me concedes esto, yo haré esto”. Hay que medir nuestras palabras cuando le prometamos algo a Dios, Él siempre cumple Sus promesas y espera lo mismo de nosotros, así que medita, piensa a futuro, evalúa si lo que quieres es TAN importante como para hacer una promesa al Creador de los cielos y la tierra. Si no vas a poder cumplir lo que prometiste; o cuando recibas lo que tanto deseabas resulta que no era TAN importante y te das cuenta que prometiste algo muy difícil de cumplir, piensa que fuiste tú en primer lugar quien le ofreció a Dios esa promesa, Dios no te pidió nada a cambio de concederte lo que pedías.
Si no cumples tu promesa, puede ser que no pase nada de manera inmediata, quizás no pase nada durante tu vida en la tierra, pero definitivamente tendrás que dar cuenta de eso cuando el Señor te llame a Su presencia.
Cuando haces voto a Jehová tu Dios, no tardes en pagarlo; porque ciertamente lo demandará Jehová tu Dios de ti, y sería pecado en ti. Deuteronomio 23:21.
Cada vez que sientas deseos de prometerle algo a Dios, piensa en Ana. Sigue su ejemplo, cumple tus promesas y Dios te concederá lo que pides y te recompensará mucho mas.

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Alma Celina Baquedano TortajadaVer todo los posts

Salva sólo por Su gracia, enamorada de Cristo, en proceso constante de edificación, esposa de pastor, ingeniera ambiental de profesión, milusos de iglesia.