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5 aspectos a tomar en cuenta para manejar el estrés en el matrimonio joven

Existe un montón de puntos a considerar en relación a este tema, ya que todos los matrimonios son distintos y tienen costumbres distintas. El estrés en cualquier caso, sólo logra se manejado con sabiduría, decisiones a tiempo en diálogo y/o delegación, y el hábito de pensamientos positivos, gente positiva, y conversaciones positivas, estos aspectos aplican para controles individuales del estrés, sin embargo, ataca más allá de un individuo, es contagioso, puede tomar grupos, departamentos de oficina, salones, familias, comunidades, y matrimonios, y el tema aquí está enfocado al matrimonio joven, la diferencia está en la madurez y la experiencia, los años suman más que arrugas y tallas, y considerando los pocos niveles de tolerancia de la juventud de hoy, es importante resaltar que muchos divorcios jóvenes se debe al mal manejo del estrés y su inmadurez.

Aquí los 5 aspectos de influencia común, cada uno le suma características propias, pero el más relevante de todos para el manejo del estrés en el matrimonio joven es mantener en tiempos de crisis el Buen Humor y estos puntos te ayudarán a conseguirlo, rescatarlo y conservarlo.

  1. La comunicación oportuna.

La comunicación es fundamental en toda relación, más aún en un matrimonio, y sin contar cuando es joven,  la mente del joven es más volátil y acelerada, no podemos dejar nada a la imaginación ni suposición, lo que genera novelas, películas, y hasta sufrimientos innecesarios, discusiones y ambientes tensos que se puede ahorrar con tan sólo haber comunicado a tiempo una idea, un suceso, una historia, un cuento, un situación… incluso un pensamiento. En cambio, cuando existe una comunicación oportuna, se ahorran el espacio para tales cosas, se ahorran situaciones indeseables que a lo largo del tiempo van sumando malos recuerdos, y momentos dolorosos que pudieron no tener cabida en la relación.

  1. Ser honestos.

Otro valor que va de la mano con la comunicación, es la honestidad, es frecuente mantener una conversación satisfactoria por llevar la corriente, o quizás no darle importancia a ciertos detalles que justo en ese momento no pareciera tener valor, pero que a lo largo del tiempo, va sumando incomodidad. A veces sucede por no querer herir, contradecir, o crear un conflicto al emitir una opinión distinta, sin embargo, es significativa hacer mención a que el problema de opinar diferente no está asociado a lo que se dice, sino cómo se dice, y es que, ser honesto, nada tiene que ver con ser burlista, déspota, humillante, o despectivo, sino, que buscando no dañar al otro, es bueno decir lo que se piensa, aún cuando no coincida con lo que dice o piensa nuestra pareja. Esto, aunque parezca simple, a largo plazo, ayuda mucho a tener un buen manejo del estrés porque se evita el desarrollo de la desconfianza en la pareja, un acto deshonesto hasta con una prenda de ropa, cuando queda expuesto, ya crea desconfianza, ya se pierde la seguridad de contar con la opinión del otro sin pensar o recordar aquel momento, y siempre, siempre viene acompañado de un “Dime la verdad, no por llevarme la corriente”, y este es el simple ejemplo de una prenda de vestir, imagina el caso con temas más profundos, ocasionan desconfianzas más profundas que van dañando la relación y sumando tensión.

  1. Tomar decisiones en mutuo acuerdo.

Sin duda alguna, hacer las cosas en el mutuo acuerdo viene a ser la consecuencia de una comunicación honesta, donde se llega al punto de equilibrio en la toma de decisiones, nada más desagradable que hacer las cosas cada quién por su lado, uno deseando que suceda algo, otro haciendo que pase otra cosa completamente distinta, creando en ambas partes insatisfacciones tanto para sí mismo, como en relación a su pareja, y las primeras veces puede que cause gracia, pero si no se ataca a tiempo, puede terminar causando daños muy marcados, además de contaminar la relación, resulta mucho más difícil avanzar en esa gran tarea del matrimonio, ya que la falta de acuerdo retrasa la madurez de la relación, el fortalecimiento de los lazos, la confianza, y el avance del matrimonio a la estabilidad.

  1. Compartir responsabilidades.

Por solidaridad, por compañerismo, por involucrarse, por colaborar el uno con el otro, lo ideal es compartir responsabilidades, no hay nada que afecte más al matrimonio que el caso donde uno de los dos lleva mayor carga de responsabilidades sobre su cabeza que otro, porque afecta directamente en las emociones, y en la salud. Compartir las responsabilidades, en el común acuerdo, sin imposición, sino el sentirse apoyados, comprendidos y ayudados, es una aspecto que influye directamente en el manejo del estrés, ayuda totalmente a mantener el control de cargas y compromisos, y en consecuencia genera una buena relación, y aunque no lo creas, fortalece los lazos que une a la pareja.

  1. Tiempo de distracción e intimidad.

El común denominador de los matrimonios que caen bajo los efectos del estrés, se debe a que se envuelven por completo a la vida diaria, el trabajo, las compras, los compromisos familiares, sociales, y demás, sin conservar ese valioso espacio que es sólo de los 2, ese que les permite distraerse juntos, pensar en otras cosas, incluso genera el espacio perfecto para una comunicación abierta, para jugar, para divertirse, para drenar preocupaciones y tensiones, para hacer un espacio simplemente diferente, y es increíble, que este punto es el que marca la tan notada diferencia entre el noviazgo y el matrimonio en una pareja, esto es lo que pierden al casarse, sin darse cuenta que es lo que los mantiene realmente vivos como matrimonio, y que sin duda alguna hace más fácil y hasta cómodo el manejo del estrés en los días fuertes, porque se van liberando las cargas con más frecuencia, porque hace fluir con mayor facilidad el buen humor, mientras lo contrario hace sólo que al acumularse el estrés, se convierta en una bomba de tiempo, que si no estalla en conflicto, estalla en la salud, y la verdad, es que ambas cosas son determinantes en la relación, y tanto uno como el otro sólo incrementa el estrés, todo se complica más.

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Yuruany MadridVer todo los posts

Mi nombre completo es Yuruany Vanessa Madrid Villalba, de 31 años de edad, nacida en Caracas - Venezuela, criada en Guarenas - Edo. Miranda, Discípula de Jesús, Casada desde hace 5 años con el hombre más maravilloso que Dios haya determinado para mí, Lic. En Economía Social, repostera por hobbie, me gusta la cocina en general, con un alto valor de la palabra "amistad", y me gustaría poder ayudar a la humanidad a que sus vidas fueran menos complicadas, de ahí descubro inicialmente una ligera pasión por escribir.